Tras las elecciones municipales de 2011 se sabía que uno de los gobiernos que las iba a pasar canutas para arrancar el mandato iba a ser el de La Línea. No sólo porque el PSOE no ganó los comicios y Gemma Araujo iba a gobernar en minoría junto al PA, sino porque su antecesor le había dejado una herencia envenenada. Por entonces ya había problemas para el pago de las nóminas pero, lo peor, es que ya se habían fundido algunos adelantos de otras administraciones por lo que la nueva etapa iba a echar a andar sin ingresos. Hay quien dice que el popular Alejandro Sánchez, cuando conoció los resultados de las urnas e intuyó que su victoria iba a ser insuficiente para gobernar, comentó que no dejaba un sillón de Alcaldía sino una “silla eléctrica”. No sé si es verdad, pero el símil iba bien encaminado. El gobierno de Los Barrios de Jorge Romero se encontró con una situación muy similar y en ambos ayuntamientos la acumulación de nóminas impagadas fue inmediata. El andalucista optó por una ...
El blog de Rubén Montes