Cuesta no echarse las manos a la cabeza cuando uno se topa con los restos arqueológicos de las antiguas atarazanas de Algeciras, que han sido depositados en el paseo del Río de la Miel. Ladrillos vistos entre pegotes de argamasa, malas hierbas que florecen entre las piedras centenarias, tornillos de hierro que sobresalen de lo que se presupone un monumento y agua estancada en uno de sus vértices por la inclinación de la base. Esto es lo que se encuentran desde hace casi dos años los visitantes que transitan por esta zona, una de las más concurridas de la ciudad al conectar las estaciones de tren y autobús con la marítima. Los restos se hallaban bajo tierra en el solar que hace esquina en la Acera de la Marina. Según el historiador Antonio Torremocha, éstos podrían corresponder a la época mulsulmana entre los siglos X y XIV, sobre todo desde que Abd al-Rahman III situó la flota emiral en Algeciras a partir del año 914. Así, estas piedras formaría...
El blog de Rubén Montes