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Huele a gatillazo

Hace unos meses os confesé que me ponía a dieta cargado de buenas intenciones con el comienzo del año. Os dije que os iría relatando los progresos desde esta buhardilla pero, como habréis comprobado, me asomo menos a ella que las inversiones del Gobierno a la comarca. El motivo no es otro que mi miedo al fracaso. Vaya, que mi reto con la báscula huele a gatillazo. La cosa comenzó bien. Al impulso inicial se juntó que cogí en enero un gripazo de dos pares, y me pegué dos semanas a base de sopas, lo que ayudó a reducir barriga. Pero pasada la enfermedad me vine arriba y rescaté mi idilio con las tapas y los dulces. Y a mi cintura volvieron esas calorías tan necesarias para afrontar el duro invierno que hemos pasado.  Poco después retomé el ejercicio físico tras tres meses de pausa debido a una operación de hernia umbilical. Volví a calzarme las zapatillas y empecé a darle al running. Pero de poco vale tanto correr si uno no cierra el pico y hace dieta. Y así ando desde e...

'The Wire'

Hace unos ocho años descubrí la serie televisiva 'The Wire' ('Bajo Escucha'). Vi la primera temporada y quedé fascinado con el enfoque realista del mundo del narcotráfico contado tanto desde el lado de la Policía como el de las mafias. Ambientada en Baltimore (Estados Unidos), la serie te sumerge en barrios marginales dominados por el negocio de las drogas, en la falta de medios de los agentes para combatirlo, en los tejemanejes de los políticos corruptos y en los laberintos del sistema judicial.   Un día me topé en una tienda con la serie completa en DVD y la compré pensando que no había mejor regalo para mi mujer, que también se había enganchado a 'The Wire'. Pero al poco nació nuestro hijo y la caja inmaculada con las cinco temporadas se quedó olvidada en uno de los estantes del despacho. Y allí se quedó hasta que hace unas semanas, harto de hacer zapping sin nada que ver en la televisión, me decidí a desembalar 'The Wire' para acabar esa histo...

Soy fuertecito

"No estoy gordo. Soy fuertecito". Esta célebre frase de Eric Cartman, uno de los personajes de la serie South Park, la hago mía en este arranque de 2018 en el que me he puesto a dieta tal y como prometí. Ya ayer domingo empecé con la adaptación tras los excesos navideños a base de piña, ensalada y un sándwich mixto. Y hoy, para calibrar el reto que me espera, me he ido a la primera farmacia que he visto y me he subido a la báscula. Y para sorpresa mía me he llevado la primera alegría del año ya que, según la medición que me ha soltado el aparato, no tengo sobrepeso sino que estoy "normal" (qué peligro tiene este término). Mi peso es de 78,050 kilogramos y mido 1,75 metros, lo que arroja un 25 de Índice de Masa Corporal (IMC), dentro de la escala considerada "normal" según esta báscula. Al límite del sobrepeso pero "normal"; es decir, que no estoy gordo sino "fuertecito" como Cartman. Malas lenguas las de mis amigos y familiares qu...

No es fácil

Ya llevo dos años y medio sin fumar. Transcurrido este tiempo me atrevo a decir que tengo superada la adicción al tabaco. Se supone que ahora estoy más sano, pero de lo que no tengo dudas es que estoy más gordo. Por ello, para este 2018 que entra, como todo buen español que se precie, me pongo como reto hacer dieta y deporte para intentar lucir tipazo este verano en la playa. Por si a alguien le puede ayudar, os voy a relatar cómo fue mi divorcio con la nicotina. Lo primero que os tengo que decir es que no es fácil dejar de fumar, aunque sepáis cómo por muchos ejemplares que haya vendido de su famoso libro Allen Carr. Hay que sufrir. El principal consejo que os puedo dar es que tenéis que estar totalmente convencidos de que queréis dejarlo. De lo contrario, fracasaréis. Yo lo intenté bastantes veces antes, pero me autoengañaba. La diferencia con junio de 2015 es que sí estaba dispuesto a pasarlo mal para acabar con el vicio del cigarrillo. Dos circunstancias me llevaron a ello....

Tobalina

En estos últimos meses una serie de acontecimientos me ha llevado a echar la vista atrás sobre mi pasado profesional como periodista. Una trayectoria en la que no me arrepiento de nada salvo de una cosa: de no haber escrito un artículo hace nueve años. Entonces trabajaba en el periódico Europa Sur y fallecía el compañero José Luis Tobalina. Fueron muchas las firmas que recordaron su persona esos días. Yo redacté mentalmente lo que significaba para mí, pero no lo plasmé en el papel. Tobalina dejó huella y me acuerdo de él a menudo. Ya es hora de que ese artículo vea la luz. Tobalina me marcó como periodista. Tuve la suerte de compartir de forma muy estrecha con él su última etapa en el oficio. Entonces nos repartíamos la coordinación de las secciones de Algeciras, Comarca, Marítimas y Cultura. Fueron infinidad de cierres juntos, de cigarrillos en la calle Muro y de confesiones de madrugada. Sirvan tres episodios que viví junto a él en esa redacción para intentar...

Algeciras, sucia y abandonada

No es algo puntual, es un problema generalizado: Algeciras está sucia y abandonada. No recuerdo haber visto la ciudad tan dejada de la mano de Dios en las últimas décadas. Y no es una percepción mía personal. Las quejas de las barriadas son unánimes. Así lo está atestiguando la federación vecinal Fapacsa en un informe, tal y como informa  Radio Algeciras . Lo peor de todo es que Algeciras presenta una imagen indecente pese a destinarse 18 millones de euros anuales a la limpieza. Es decir, el problema no es por falta de medios y personal en la empresa Algesa. De lo que adolece Algeciras es de gestión y compromiso por parte del equipo de gobierno en el Ayuntamiento. Landaluce, en Uzbekistán. Sirvan dos casos sangrantes que llevo padeciendo personalmente en los últimos meses para corroborar la indolencia del Gobierno local. Como ya sabéis los que seguís este blog, llevo desde que empezó el curso escolar, hace ya más de dos meses, denunciando la imagen tercermundista que pres...

Conducto oficial

Hace ya un mes y medio que empezó el curso escolar y el Ayuntamiento de Algeciras todavía no ha sido capaz de recoger las cacas de perro que inundan la zona ajardinada de la entrada del colegio Los Alcornocales. Una situación que ya denuncié en el artículo Campo de minas de este blog. Está claro que el servicio de limpieza, que ya de por sí pasa poco por la zona, no está por la labor de retirar los excrementos; como si ese parterre elevado no formara parte de la ciudad. Tal es el abandono que podemos seguir así todo el curso, sin importarle al Consistorio el problema de higiene y salud que supone para los cientos de escolares que transitan por ahí a diario.  En un nuevo intento para que limpien la zona, he recurrido al conducto oficial. Así, he presentado una denuncia ante la Oficina de Atención al Ciudadano. El equipo de gobierno no puede excusarse en que no tiene conocimiento del problema, ya que son numerosos los escritos que los padres del colegio los Alcornocales han pre...