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La peor calle de Algeciras

Si abriéramos un debate sobre cuál es la peor calle de una ciudad estoy seguro que sería difícil ponerse de acuerdo. Posiblemente habría tantas opiniones como interlocutores. El otro día me topé con una que podría aspirar a este cuestionable galardón en Algeciras. Se trata de la calle Austria, cerca del Polígono del Rosario. Y no la cito porque esté en una mala zona, ni mucho menos, sino porque nunca me imaginé que estuviera en tan mal estado.

Lo más preocupante de esta calle es que en los alrededor de cien metros que mide su calzada uno se topa con cuatro gigantescos socavones, uno detrás de otro, que hacen difícil la circulación. Los adoquines están machacados y se pierden entre estas grietas que atraviesan la vía, que obligan a conducir despacio si uno no quiere dejarse los bajos del coche. 



Esta calle es muy transitada, ya que en ella se encuentra por ejemplo el Punto de Servicio de Endesa, gestionado por la empresa Eurinse, por lo que es más que probable que uno tenga que acercarse por allí para hacer un trámite, como fue mi caso. Asimismo, esta vía da a la espalda de los hoteles Mercure y AC, a uno de los laterales de la clínica Virgen del Rosario o al parking del mismo nombre. Por ello me resulta tan chocante su deplorable estado, para calvario de los vecinos y para alucine de los turistas que ronden por allí. Además, no llego a entender por qué no se puede aparcar en ella, teniendo tanto tránsito y siendo de un único sentido. La única explicación que se me ocurre es que hayan querido dejar todo el espacio libre para que uno trate de esquivar los socavones. 


Era consciente por la prensa de que esta calle tenía problemas y un conflicto abierto entre la promotora y el Ayuntamiento, ya que el Consistorio se negaba a recepcionarla por los desperfectos en la construcción. Lo que no sabía, años después, es que el dilema persistiera y no se hubiera solucionado ya. Más si cabe después de que el Ayuntamiento haya obrado el milagro de La Ermita, por ejemplo, poniendo de acuerdo a las partes; por lo que este caso se antojaba más sencillo de resolver. 



Supongo que el actual equipo de gobierno habrá heredado este problema, como tantos otros con obras acabadas de aquella manera. Sin embargo, si la calle sigue sin recepcionarse, el Ayuntamiento no puede quedarse de brazos cruzados esperando a que dictaminen los juzgados, ya que el problema puede eternizarse. Que la arregle de forma subsidiaria y luego le reclame a la empresa. Por contra, si ya no existe tal contencioso, ya está tardando en tapar los boquetes. Porque lo que está claro es que los residentes en la zona no tienen culpa y pagan sus impuestos, por lo que tienen derecho a tener una vía decente. 



Además, para rematar la faena, la calle colinda con un solar repleto de escombros, materiales de construcción y todo tipo de basura. Las vallas metálicas rotas y la nave abandonada son lo de menos. Lo grave es la falta de salubridad y la lamentable imagen que desprende. Y corregir esto sólo es competencia del Ayuntamiento. 

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